ECUADOR: INDÍGENA HUAORANI DECLARÓ HABER EJECUTADO MATANZA DE GRUPO TAROMENANE

Indígenas huaorani
Indígenas huaorani

Servindi, 1 de mayo, 2013.- Orengo Tokari, indígena de la etnia huaorani, declaró haber organizado y ejecutado la mantanza de cinco miembros del pueblo no contactado taromenane, el 29 de marzo pasado. Por su lado Cawetipe Yeti, presidente de la Nacionalidad Huaorani del Ecuador, desmintió que hayan sido sólo cinco las víctimas mortales.

Las declaraciones de Tokari, transmitidas en el programa televisivo Día a Día, de Ecuador, revelan detalles de cómo él junto a sus primos, tomaron 17 lanzas y se internaron en la selva en dos expediciones hasta dar con el paradero de un grupo taromenane, para lancearlos.
El propósito del crimen habría sido, explicó Tokari, vengar la muerte de su tío, el guerrero huaorani Ompore Omeway, de 70 años, y su pareja Buganey Caiga, de 64, ocurrida el pasado 5 de marzo.

“Porque murió mi tío, nosotros quedamos un rato con la pena. En nuestra cultura nosotros tenemos que hacer enfrentamiento con los taromenane”, dijo Tokari.
“Yo ordenaba a mis primos: ¡Nosotros no somos mujeres, somos hombres, nuestra nacionalidad es huaorani, todavía tenemos la cultura! Entonces cogimos como 17 lanzas de mis tíos finados, y las llevamos a la selva”.
El indígena aseguró que con sus parientes estuvieron nueve días buscando las huellas del clan rival hasta que “llegamos a la casa, escuchamos la voz de ellos… entonces nos alcanzamos en enfrentamiento con las lanzas”.

Este hecho, dijo Tokari, habría sucedido cerca del río Tiguacuno, en la zona protegida del Yasuní, en Orellana.
Tokari reveló que en el enfrentamiento cinco personas murieron, uno era un joven. Además confirmó que fueron él y sus parientes los que raptaron a las dos niñas taromenane de su entorno. También narró que otros 20 miembros del grupo contrario no intentaron defenderse, sino que corrieron.
Tocari, por otro lado, dijo en televisión que posee fotografías que confirman su versión.

Por estos hechos no hay investigación oficial
Sin embargo Cawetipe Yeti, presidente de la organización Nacionalidad Huaorani del Ecuador (NAWE), desmintió que hayan sido cinco las víctimas mortales. Dijo, en el mismo programa de televisión, que al menos se asesinó a 30 indígenas.

En entrevista con El Comercio de Quito, el 5 de abril pasado, Cawetipe confirmó que entre las víctimas se encontrarían niños, adolescentes, adultos y ancianos.
Según Yeti, hay fotografías y videos de la matanza en la que no solo se habría empleado lanzas, sino también armas de fuego. Señaló que a los miembros de Yarentaro, cantón Aguarico, una comunidad huaorani, les pertenecería la autoría del ataque.

Mientras, el Ministerio de Justicia y la Fiscalía han señalado que hasta el momento no han logrado encontrar los cadáveres ni probar la veracidad del derrame de sangre entre pueblos amazónicos. La investigación oficial es lenta y muy poco esclarecedora.

Para el escritor de Buen Vivir, Alejandro Massoni Aguinaga, las declaraciones de Tocari le parecen más una pretensión jactanciosa que una explicación sobre un comportamiento determinado y justificado por la belicosidad y conflictividad inherente del pueblo.
Se pregunta “¿Cómo se puede justificar una matanza como ésta y declararla públicamente ante los medios de comunicación?… realmente deplorable, actitudes como ésta no benefician al movimiento indígena”.

Intervención de empresas mineras y petroleras

Por su lado la Iglesia católica ecuatoriana denunció que “los nuevos proyectos de producción minera y petrolera” en la Amazonía ecuatoriana son los causantes de las “recientes y trágicas muertes en las comunidades huaorani y taromenane”. Agregó que “no estamos siendo capaces de defender la vida de los pueblos no contactados”.
Los huaorani estarían siendo armados con rifles y escopetas, además premiados con utensilios y herramientas, por parte de empresarios madereros, para exterminar a los taromanene no contactados que defienden aguerridamente sus bosques codiciados por el capital privado.

Actualmente existen varias empresas petroleras que realizan operaciones de prospección y exploración introduciendo maquinaria pesada en el bosque habitado por estas comunidades originarias.

Datos:
– La empresa Petrobel opera en el campo Tiwino y ha provocado derrames de petróleo.
– La compañía Perenco construyó una nueva carretera, está perforando nuevos pozos y explotando petróleo en las comunidades sin informar a las organizaciones indígenas sobre sus actividades.
– Repsol YPF utiliza la carretera que construyó la empresa Maxus dentro del Parque Nacional Yasuní y está explotando petróleo desde hace diez años.
– La empresa brasileña Petrobras quiere reiniciar los trabajos de explotación de petróleo en este territorio.

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